Cinco planes de entrenamiento para ciclistas en 2026 que ponen orden, método y resultados
De la base aeróbica en interior al salto de FTP, pasando por fuerza “útil”, gravel y e-cycling: seis propuestas para llegar a tus objetivos con estructura y sentido.
En 2026, la diferencia entre “entrenar mucho” y entrenar bien se llama planificación: bloques con progresión, tests para ajustar zonas y un reparto inteligente de intensidades. Una nueva selección de planes para gravel, rodillo, mejora de umbral, fuerza, e-racing y debut en MTB resume lo que hoy recomienda la evidencia: mucho trabajo aeróbico, intensidad bien dosificada y fuerza aplicada para rendir más y lesionarse menos.
La temporada no se gana el día de la carrera: se construye en los meses anteriores. Por eso los planes de entrenamiento que más funcionan no son los que prometen “milagros”, sino los que ordenan la carga con lógica: semanas con objetivo, estímulos clave, descanso real y métricas para corregir el rumbo.
La literatura en deportes de resistencia lleva años apuntando a una idea muy clara: los atletas tienden a progresar cuando sostienen un alto volumen de baja intensidad y añaden dosis concretas de trabajo exigente (umbral/VO₂) sin convertir cada salida en una batalla. Es la base de los modelos de distribución de intensidad más usados en rendimiento.
Con ese marco, estas son las seis propuestas destacadas para 2026, pensadas para perfiles y agendas muy diferentes:
1) Mejor “build” de 8 semanas para gravel (≈10 h/semana)
El gravel exige durabilidad fuerza específica para terreno cambiante y capacidad de sostener vatios cuando el cuerpo ya va tocado. Los planes cortos y directos (8 semanas) suelen funcionar bien como fase de afinamiento: consolidan el motor con sesiones estructuradas y dejan espacio para llegar fresco. En off-road, los picos de intensidad y la variabilidad del esfuerzo están bien documentados, lo que justifica combinar trabajo estable con cambios de ritmo.
En esta propuesta, el foco está en 5 sesiones de bici con opción de fuerza y un volumen semanal estable alrededor de las 10 horas.
2) Mejor plan indoor para construir base aeróbica (16 semanas, 7–10 h/semana)
Entrenar en interior no es “entrenar menos”: es entrenar con menos interrupciones. La clave aquí es evitar el error típico del rodillo: convertirlo todo en intensidad por aburrimiento. Este plan apuesta por resistencia sostenida con intervalos medidos, descansos programados y tests para recalibrar zonas.
A nivel fisiológico, la base aeróbica bien trabajada mejora la capacidad de sostener esfuerzos y prepara el terreno para que el umbral y el VO₂ suban cuando toque.
3) Plan para ciclistas con experiencia que buscan un salto de FTP (12 semanas, 6–8 h/semana)
El FTP (umbral funcional) se usa como referencia práctica para estimar la potencia sostenible y construir zonas de entrenamiento; su validez y su aplicación han sido analizadas en literatura específica.
Este bloque de 12 semanas pone el acento en intervalos progresivos, trabajos de tipo over/under y tests al inicio y al final para medir mejora real. El porqué es sencillo: el entrenamiento interválico de alta intensidad, bien programado, es una palanca potente para elevar el rendimiento en atletas ya entrenados.
4) Mejor plan de fuerza para ciclistas (12 semanas, 2–3 sesiones/semana de 45–60 min)
La fuerza dejó de ser “gimnasio por si acaso” para convertirse en rendimiento medible: mejora la economía, la capacidad de producir potencia y la resiliencia mecánica. Revisiones y estudios en ciclismo respaldan beneficios del trabajo concurrente (resistencia + fuerza) en el rendimiento y determinantes fisiológicos.
Este programa propone una progresión clásica y efectiva: base → build → potencia, ideal para “apilarlo” sobre tu trabajo de bici sin reventar la semana.
5) Plan específico para eSports/e-racing (10 semanas, 5–8 h/semana)
Las carreras virtuales no perdonan: intensidad alta, cambios de ritmo, gestión del lactato y capacidad de repetir esfuerzos. El entrenamiento interválico y la organización de bloques cortos y precisos encajan perfecto en este formato.
Además, entender el lactato como combustible y señal (y no como “enemigo”) ayuda a interpretar por qué este tipo de sesiones mejora tu tolerancia a los tirones.
BONUS) Plan para tu primera carrera de MTB (3 sesiones/semana, con RPE)
Si estás entrando en el mountain bike, lo inteligente es empezar por lo que más rendimiento “barato” da: habilidades, cuestas, fondo progresivo y fuerza sencilla para estabilidad. La guía por percepción de esfuerzo (RPE) es ideal si no tienes potenciómetro ni pulsómetro: te enseña a regularte y reduce el riesgo de pasarte de rosca.
El denominador común de estos planes no es la disciplina (gravel, carretera, MTB o virtual): es el método. Estructura, progresión y descanso. En 2026, el ciclista que llega más lejos no suele ser el que más entrena, sino el que mejor encaja cada pieza: base, intensidad, fuerza y recuperación en el momento correcto.
La temporada no se gana el día de la carrera: se construye en los meses anteriores. Por eso los planes de entrenamiento que más funcionan no son los que prometen “milagros”, sino los que ordenan la carga con lógica: semanas con objetivo, estímulos clave, descanso real y métricas para corregir el rumbo.
La literatura en deportes de resistencia lleva años apuntando a una idea muy clara: los atletas tienden a progresar cuando sostienen un alto volumen de baja intensidad y añaden dosis concretas de trabajo exigente (umbral/VO₂) sin convertir cada salida en una batalla. Es la base de los modelos de distribución de intensidad más usados en rendimiento.
Con ese marco, estas son las seis propuestas destacadas para 2026, pensadas para perfiles y agendas muy diferentes:
1) Mejor “build” de 8 semanas para gravel (≈10 h/semana)
El gravel exige durabilidad fuerza específica para terreno cambiante y capacidad de sostener vatios cuando el cuerpo ya va tocado. Los planes cortos y directos (8 semanas) suelen funcionar bien como fase de afinamiento: consolidan el motor con sesiones estructuradas y dejan espacio para llegar fresco. En off-road, los picos de intensidad y la variabilidad del esfuerzo están bien documentados, lo que justifica combinar trabajo estable con cambios de ritmo.
En esta propuesta, el foco está en 5 sesiones de bici con opción de fuerza y un volumen semanal estable alrededor de las 10 horas.
2) Mejor plan indoor para construir base aeróbica (16 semanas, 7–10 h/semana)
Entrenar en interior no es “entrenar menos”: es entrenar con menos interrupciones. La clave aquí es evitar el error típico del rodillo: convertirlo todo en intensidad por aburrimiento. Este plan apuesta por resistencia sostenida con intervalos medidos, descansos programados y tests para recalibrar zonas.
A nivel fisiológico, la base aeróbica bien trabajada mejora la capacidad de sostener esfuerzos y prepara el terreno para que el umbral y el VO₂ suban cuando toque.
3) Plan para ciclistas con experiencia que buscan un salto de FTP (12 semanas, 6–8 h/semana)
El FTP (umbral funcional) se usa como referencia práctica para estimar la potencia sostenible y construir zonas de entrenamiento; su validez y su aplicación han sido analizadas en literatura específica.
Este bloque de 12 semanas pone el acento en intervalos progresivos, trabajos de tipo over/under y tests al inicio y al final para medir mejora real. El porqué es sencillo: el entrenamiento interválico de alta intensidad, bien programado, es una palanca potente para elevar el rendimiento en atletas ya entrenados.
4) Mejor plan de fuerza para ciclistas (12 semanas, 2–3 sesiones/semana de 45–60 min)
La fuerza dejó de ser “gimnasio por si acaso” para convertirse en rendimiento medible: mejora la economía, la capacidad de producir potencia y la resiliencia mecánica. Revisiones y estudios en ciclismo respaldan beneficios del trabajo concurrente (resistencia + fuerza) en el rendimiento y determinantes fisiológicos.
Este programa propone una progresión clásica y efectiva: base → build → potencia, ideal para “apilarlo” sobre tu trabajo de bici sin reventar la semana.
5) Plan específico para eSports/e-racing (10 semanas, 5–8 h/semana)
Las carreras virtuales no perdonan: intensidad alta, cambios de ritmo, gestión del lactato y capacidad de repetir esfuerzos. El entrenamiento interválico y la organización de bloques cortos y precisos encajan perfecto en este formato.
Además, entender el lactato como combustible y señal (y no como “enemigo”) ayuda a interpretar por qué este tipo de sesiones mejora tu tolerancia a los tirones.
BONUS) Plan para tu primera carrera de MTB (3 sesiones/semana, con RPE)
Si estás entrando en el mountain bike, lo inteligente es empezar por lo que más rendimiento “barato” da: habilidades, cuestas, fondo progresivo y fuerza sencilla para estabilidad. La guía por percepción de esfuerzo (RPE) es ideal si no tienes potenciómetro ni pulsómetro: te enseña a regularte y reduce el riesgo de pasarte de rosca.
El denominador común de estos planes no es la disciplina (gravel, carretera, MTB o virtual): es el método. Estructura, progresión y descanso. En 2026, el ciclista que llega más lejos no suele ser el que más entrena, sino el que mejor encaja cada pieza: base, intensidad, fuerza y recuperación en el momento correcto.



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