EPIC GC 26 Entrenamiento y rendimiento ciclista
El entrenamiento ciclista moderno exige mirar más allá del FTP
La evidencia científica confirma que el FTP sigue siendo una herramienta útil, pero no suficiente para comprender el rendimiento real de un ciclista; la Potencia Crítica, W′ y la curva completa de potencia-duración permiten una valoración más precisa e individualizada.
Durante años, el FTP ha sido una de las referencias más utilizadas por entrenadores y ciclistas para establecer zonas de entrenamiento y medir la evolución del rendimiento. Sin embargo, la ciencia actual demuestra que este valor, por sí solo, no siempre refleja la verdadera capacidad fisiológica de un corredor. Modelos como la Potencia Crítica y el análisis completo de la curva potencia-duración permiten entender mejor cómo un deportista produce, sostiene y repite esfuerzos en situaciones reales de competición.
En el ciclismo actual, medir el rendimiento únicamente a través del FTP puede resultar insuficiente para comprender de verdad el perfil fisiológico de un corredor. Aunque el Functional Threshold Power, conocido como FTP, se ha consolidado durante años como una referencia práctica para establecer zonas de entrenamiento, controlar la evolución del deportista y planificar esfuerzos sostenidos, la evidencia científica muestra que no siempre representa con precisión la capacidad real de mantener un esfuerzo estable durante largos periodos.
El FTP fue popularizado como una herramienta sencilla y aplicable en campo, especialmente a partir del uso masivo de potenciómetros. Su cálculo más habitual se obtiene estimando el 95 % de la potencia media desarrollada en un test máximo de 20 minutos. Sin embargo, distintas investigaciones han cuestionado que este método pueda utilizarse de forma universal, ya que no todos los ciclistas presentan la misma contribución anaeróbica ni la misma capacidad de resistencia a la fatiga.
Este punto es clave para entrenadores y deportistas: dos corredores pueden registrar el mismo FTP y, aun así, tener perfiles completamente diferentes. Uno puede alcanzar esa cifra gracias a una gran capacidad anaeróbica y sufrir en esfuerzos prolongados, mientras que otro puede sostener potencias elevadas durante más tiempo gracias a una base aeróbica más sólida. Prescribir el mismo entrenamiento a ambos únicamente por compartir un mismo FTP puede llevar a cargas mal ajustadas, exceso de fatiga o estímulos insuficientes.
Frente a esta limitación, la Potencia Crítica, conocida como Critical Power o CP, ofrece una visión más fisiológica del rendimiento. Su origen se encuentra en la relación entre potencia y tiempo hasta el agotamiento, y se interpreta como la frontera entre esfuerzos intensos pero relativamente sostenibles y esfuerzos en los que la fatiga se acumula de forma mucho más rápida.
La diferencia no es solo terminológica. FTP y Potencia Crítica no deben utilizarse como si fueran equivalentes. Mientras el FTP funciona principalmente como una referencia práctica de rendimiento, la Potencia Crítica permite analizar con mayor profundidad la relación entre potencia sostenible, fatiga y capacidad de trabajo por encima de ese límite.
Además, el concepto de W′ resulta especialmente útil para comprender cuánto trabajo puede realizar un ciclista por encima de su Potencia Crítica. Esta información es decisiva en deportes como el ciclismo de carretera, el mountain bike o el ciclocross, donde el rendimiento no depende únicamente de mantener una potencia constante, sino también de responder a ataques, superar repechos, repetir cambios de ritmo y tolerar esfuerzos intensos con recuperación incompleta.
Por este motivo, el análisis moderno del rendimiento apunta hacia modelos más completos basados en la curva potencia-duración. Estos modelos no se limitan a un único test, sino que interpretan los mejores esfuerzos del deportista en diferentes duraciones para construir una imagen más precisa de su perfil: potencia sostenible, capacidad de trabajo por encima del umbral, potencia máxima y resistencia a la fatiga.
Desde el punto de vista del entrenamiento, esta evolución permite responder preguntas mucho más útiles: ¿el corredor está preparado para las demandas de su objetivo? ¿Su limitante es la potencia sostenible, la capacidad anaeróbica, la potencia máxima, la recuperación entre esfuerzos o la durabilidad en la parte final de la carrera?
La conclusión es clara: el FTP continúa siendo una herramienta válida, especialmente por su sencillez y utilidad práctica, pero no debe interpretarse como una verdad absoluta. La evidencia científica respalda una lectura más individualizada del rendimiento, en la que FTP, Potencia Crítica, W′ y la curva completa de potencia-duración se utilicen de forma complementaria.
El ciclismo moderno exige entrenar con datos, pero también interpretar esos datos con criterio. La clave no está solo en conocer cuántos vatios puede producir un corredor, sino en entender cómo, cuándo, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones es capaz de sostenerlos.
En el ciclismo actual, medir el rendimiento únicamente a través del FTP puede resultar insuficiente para comprender de verdad el perfil fisiológico de un corredor. Aunque el Functional Threshold Power, conocido como FTP, se ha consolidado durante años como una referencia práctica para establecer zonas de entrenamiento, controlar la evolución del deportista y planificar esfuerzos sostenidos, la evidencia científica muestra que no siempre representa con precisión la capacidad real de mantener un esfuerzo estable durante largos periodos.
El FTP fue popularizado como una herramienta sencilla y aplicable en campo, especialmente a partir del uso masivo de potenciómetros. Su cálculo más habitual se obtiene estimando el 95 % de la potencia media desarrollada en un test máximo de 20 minutos. Sin embargo, distintas investigaciones han cuestionado que este método pueda utilizarse de forma universal, ya que no todos los ciclistas presentan la misma contribución anaeróbica ni la misma capacidad de resistencia a la fatiga.
Este punto es clave para entrenadores y deportistas: dos corredores pueden registrar el mismo FTP y, aun así, tener perfiles completamente diferentes. Uno puede alcanzar esa cifra gracias a una gran capacidad anaeróbica y sufrir en esfuerzos prolongados, mientras que otro puede sostener potencias elevadas durante más tiempo gracias a una base aeróbica más sólida. Prescribir el mismo entrenamiento a ambos únicamente por compartir un mismo FTP puede llevar a cargas mal ajustadas, exceso de fatiga o estímulos insuficientes.
Frente a esta limitación, la Potencia Crítica, conocida como Critical Power o CP, ofrece una visión más fisiológica del rendimiento. Su origen se encuentra en la relación entre potencia y tiempo hasta el agotamiento, y se interpreta como la frontera entre esfuerzos intensos pero relativamente sostenibles y esfuerzos en los que la fatiga se acumula de forma mucho más rápida.
La diferencia no es solo terminológica. FTP y Potencia Crítica no deben utilizarse como si fueran equivalentes. Mientras el FTP funciona principalmente como una referencia práctica de rendimiento, la Potencia Crítica permite analizar con mayor profundidad la relación entre potencia sostenible, fatiga y capacidad de trabajo por encima de ese límite.
Además, el concepto de W′ resulta especialmente útil para comprender cuánto trabajo puede realizar un ciclista por encima de su Potencia Crítica. Esta información es decisiva en deportes como el ciclismo de carretera, el mountain bike o el ciclocross, donde el rendimiento no depende únicamente de mantener una potencia constante, sino también de responder a ataques, superar repechos, repetir cambios de ritmo y tolerar esfuerzos intensos con recuperación incompleta.
Por este motivo, el análisis moderno del rendimiento apunta hacia modelos más completos basados en la curva potencia-duración. Estos modelos no se limitan a un único test, sino que interpretan los mejores esfuerzos del deportista en diferentes duraciones para construir una imagen más precisa de su perfil: potencia sostenible, capacidad de trabajo por encima del umbral, potencia máxima y resistencia a la fatiga.
Desde el punto de vista del entrenamiento, esta evolución permite responder preguntas mucho más útiles: ¿el corredor está preparado para las demandas de su objetivo? ¿Su limitante es la potencia sostenible, la capacidad anaeróbica, la potencia máxima, la recuperación entre esfuerzos o la durabilidad en la parte final de la carrera?
La conclusión es clara: el FTP continúa siendo una herramienta válida, especialmente por su sencillez y utilidad práctica, pero no debe interpretarse como una verdad absoluta. La evidencia científica respalda una lectura más individualizada del rendimiento, en la que FTP, Potencia Crítica, W′ y la curva completa de potencia-duración se utilicen de forma complementaria.
El ciclismo moderno exige entrenar con datos, pero también interpretar esos datos con criterio. La clave no está solo en conocer cuántos vatios puede producir un corredor, sino en entender cómo, cuándo, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones es capaz de sostenerlos.



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